El dinosaurio

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Aungusto Monterroso

¿Qué o quién despertó? 

Cuando despertó Marisol, el dinosaurio todavía estaba allí.

Cuando sus pequeños párpados se abrieron poco a poco y pudo contemplar a su amigo, se sintió aliviada. Desde que el planeta se vio envuelto en penumbras ella se desmayó presa del pavor a lo desconocido.

Antes del caos ella vivía una vida pacífica comiendo pasto, tomando el sol, viendo nadar a los peces, contemplando el cielo con su familia y reuniéndose con algunos de sus amigos para jugar en la pradera. Todos sus amigos tenían aspectos muy variados; unos más grandes, otros más pequeños, unos con grandes cabezas, otros con cuernos, algunos con cola y otros con alas.

Ni siquiera los "Tipos malos" (como ella los llamaba) le quitaban la alegría, pues sus padres y hermanos mayores siempre protegían a los más pequeños. Ahora esos grandes, poderosos y prepotentes sujetos se veían completamente superados por el temor a algo que nunca habían visto; algo a lo que no se podía intimidar, comer, golpear o tan si quiera entender.

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